Hermann Hesse

La passion d’un homme, así rezaba el título de la primera serie de xilografías de Frans Masereel que vino a parar ante mis ojos hace años; desde entonces le cuento entre los compañeros en este mundo a los que honrar y querer, miembro de una hermandad íntima aunque jamás le haya visto en persona, y aunque por maneras y procedencia no me sea precisamente próximo sino más bien antípoda.
«Pasión del ser humano»: eso podría figurar como título ante toda la obra de este soberbio artista, fanático, pueril y refinado; lo que es tanto como decir que Masereel se sitúa desde el principio en el centro de todo arte. Pues el calvario del ser humano, la pasión de llegar a serlo, el dolor de hallarse en camino, uno tan difícil, en que alzarse y caer amargamente, una y mil veces, esa historia de pasión es el único y eterno contenido de todo arte.

Prólogo Hermann Hesse